20/11/09

ballena barada


“La impresión que recibimos al acercarnos a una ballena dormida es, sobre todo, de inmensidad. Su presencia física es abrumadora, apabullante. A veces la oímos respirar e incluso llegamos a mojarnos con su chorro. En momentos como este, el ser humano percibe que se aproxima a una criatura que sobrepasa su comprensión, a una presencia misteriosa encarnada en un increíble cilindro negro.” Jean-Yves Cousteau

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